Enfermedades prevalentes en la infancia: cómo prevenirlas y cuándo consultar a tiempo
Conoce las enfermedades prevalentes en la infancia, sus signos de alarma y las medidas de prevención que protegen a niñas y niños menores de 5 años, con el acompañamiento de Famisanar.
Durante los primeros años de vida, los niños y niñas pueden presentar con mayor frecuencia algunas afecciones que, aunque son comunes y en su mayoría leves, requieren atención y cuidados oportunos. Esto ocurre porque su sistema inmunológico aún está en desarrollo y todavía no ha generado defensas contra muchos agentes infecciosos.
Conocer las enfermedades prevalentes en la primera infancia (0 a 5 años), identificar sus signos de alarma y actuar a tiempo es fundamental para proteger su salud, favorecer su crecimiento y desarrollo, y contribuir a la reducción de la mortalidad infantil. La buena noticia es que casi todas estas enfermedades son prevenibles.
¿Qué son las enfermedades prevalentes en la primera infancia?
Las enfermedades prevalentes son aquellas que se presentan con mayor frecuencia en los niños y niñas menores de 5 años y que representan una de las principales causas de consulta médica, hospitalización y, en algunos casos, complicaciones graves. Más allá de las infecciones respiratorias, la diarrea y la desnutrición aguda, existen otras afecciones comunes que también debes conocer:
- Enfermedades respiratorias como resfriados, bronquiolitis y neumonía.
- Otitis (infección del oído medio).
- Asma.
- Meningitis.
- Enfermedades eruptivas: sarampión, rubéola y varicela.
- Diarrea, que puede provocar deshidratación si no se trata a tiempo.
- Fiebre persistente.
- Problemas nutricionales.
Enfermedades respiratorias en niños: una de las causas más frecuentes
Las enfermedades respiratorias en niños son una de las razones más comunes de consulta médica. La tos puede ser un síntoma de infecciones virales o bacterianas que requieren observación y, en algunos casos, atención médica inmediata.
Debes consultar al médico si la tos se acompaña de:
- Dificultad para respirar.
- Respiración rápida.
- Hundimiento de las costillas al respirar.
- Silbidos en el pecho.
- Decaimiento o somnolencia.
Otitis: una infección frecuente del oído
Las infecciones del oído medio son uno de los motivos más frecuentes de consulta en la primera infancia y, en ocasiones, sus complicaciones requieren hospitalización. La otitis es una inflamación infecciosa del oído medio, que se comunica con la nasofaringe a través de la trompa de Eustaquio. Por eso, las infecciones respiratorias altas de origen viral suelen ser la causa de estos episodios.
¿Cómo prevenirla?
- Mantener la vacunación al día (neumococo, influenza).
- Lactancia materna hasta al menos los 6 meses.
- Evitar la exposición al humo del tabaco.
- Evitar que entre agua en los oídos durante el baño.
Meningitis: una urgencia médica
La meningitis es la inflamación de los tejidos que rodean el cerebro y la médula espinal. Puede ser de origen infeccioso o no infeccioso, implica un alto riesgo de muerte y complicaciones a largo plazo, por lo que requiere atención médica urgente. La meningitis bacteriana —causada principalmente por meningococo, neumococo, Haemophilus influenzae y estreptococo del grupo B— es el tipo más potencialmente mortal y puede derivar en otras afecciones graves como sepsis y neumonía.
Síntomas habituales:
- Fiebre y rigidez de nuca.
- Alteración del estado mental, cefalea, náuseas y vómitos.
- Irritabilidad y llanto débil y continuo.
- Disminución del apetito.
- Abultamiento de la fontanela (el punto blando de la cabeza en bebés).
Las vacunas ofrecen la mejor protección contra los tipos más comunes de meningitis bacteriana: meningococo, neumococo y Haemophilus influenzae tipo b (Hib).
Enfermedades eruptivas: sarampión, rubéola y varicela
Sarampión
Causado por el virus del sarampión, afecta principalmente a niños en preescolar (entre 3 y 5 años) no vacunados y adolescentes en quienes falló la vacunación. Se presenta con fiebre, tos y conjuntivitis, seguidos por un sarpullido que suele aparecer cerca de dos semanas después de la exposición. El tratamiento es sintomático, ya que no existe un antiviral específico; la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda complementos de vitamina A para los niños con sarampión en zonas con carencias de esta. Entre sus posibles complicaciones están la otitis media, la bronconeumonía y la encefalitis.
Rubéola
Se contagia por contacto directo o por gotas de secreciones nasofaríngeas. Se presenta con un exantema rosado que afecta principalmente la cara y el tronco. El tratamiento es sintomático y se recomienda el aislamiento durante los siete días siguientes a la aparición del exantema para evitar el contagio.
Varicela
Es muy contagiosa y comienza con fiebre, dolor de cabeza, malestar general y dolor muscular, seguidos por lesiones en la piel que progresan rápidamente a vesículas en todo el cuerpo. La fase costrosa es la más contagiosa, por lo que se recomienda aislamiento y evitar el contacto con otras personas. Se previene con la vacunación.
Diarrea en niños: cuándo es importante actuar
La diarrea en niños es frecuente, pero puede convertirse rápidamente en un riesgo si el niño pierde muchos líquidos y no se trata con las medidas correspondientes.
Consulta si presenta:
- Diarrea abundante o muy frecuente.
- Vómito constante.
- Ojos hundidos.
- Boca seca.
- Rechazo al alimento o líquidos.
- Irritabilidad o somnolencia.
Factores de riesgo para desarrollar enfermedades prevalentes
Existen condiciones que hacen que algunos niños y niñas sean más propensos a desarrollar complicaciones. Entre ellas:
- Ser menor de 3 meses.
- Prematuridad o bajo peso al nacer (menos de 2.500 gramos).
- Enfermedades congénitas cardiovasculares o pulmonares.
- Displasia broncopulmonar o fibrosis quística.
- Inmunodeficiencias o trasplante.
- Enfermedad neurológica moderada a grave o síndrome de Down.
- Desnutrición aguda o anemia en cualquier grado.
- Esquema de vacunación incompleto o ausencia de controles de valoración integral.
También influyen factores del entorno familiar, como:
- Ausencia de lactancia materna o suspensión precoz de esta.
- Tabaquismo o humedad en el hogar.
- Contacto cercano con personas con gripa, especialmente hermanos en edad escolar.
- Exposición temprana a sitios concurridos o aglomeraciones.
- Hacinamiento en el hogar.
- Desconocimiento de los factores de riesgo, baja red de apoyo, baja escolaridad o bajos recursos económicos del cuidador.
¿Cómo prevenir las enfermedades prevalentes?
Las familias pueden incorporar acciones sencillas en la vida cotidiana para ayudar a prevenir estas enfermedades:
- Lactancia materna exclusiva hasta los seis meses y una alimentación adecuada a partir de esa edad.
- Lavado frecuente de manos.
- Mantener el esquema de vacunación al día.
- Evitar el contacto con personas que presenten síntomas respiratorios.
- Evitar que los menores de 1 año estén en lugares concurridos o con aglomeraciones.
- Usar tapabocas en mayores de 2 años cuando presenten síntomas respiratorios.
- Si llega un nuevo bebé a la familia, evitar visitarlo si tienes síntomas respiratorios: es un acto de amor y cuidado.
- Evitar los cambios bruscos de temperatura y mantener los hogares limpios, libres de humo y ventilados.
- En época de frío, abrigar bien a los niños cubriendo boca y nariz, y evitar salir con ellos si no es necesario.
- No llevar a los niños a jardines o colegios si presentan síntomas respiratorios.
- Asegurar un estado nutricional adecuado.
- Asistir a los controles de crecimiento y desarrollo.
- No automedicar a los niños en ningún caso.
Reconocer los signos de alarma puede marcar la diferencia
Reconocer los signos de alarma y buscar atención médica oportuna puede evitar complicaciones graves y reducir la mortalidad infantil. Si tu hijo o hija presenta uno o más signos de alarma, acude de inmediato a urgencias.
Cuando las familias cuentan con información clara y toman decisiones a tiempo, aumentan las probabilidades de una recuperación rápida, sin necesidad de hospitalización, garantizando el bienestar de los niños. Si perteneces a una comunidad étnica y, pese a los cuidados propios de tu cultura, el niño o niña no mejora o presenta algún signo de alarma, dirígete también de inmediato a urgencias.
No olvides los controles de crecimiento y desarrollo
Las consultas de valoración integral permiten hacer seguimiento oportuno a la salud, el crecimiento y el desarrollo de niñas y niños. Estas son las edades recomendadas para asistir:
Con medicina:
- 1 mes.
- Entre los 4 y 5 meses.
- Entre los 12 y 18 meses.
- Entre los 24 y 29 meses.
- 3 años.
- 5 años.
Con enfermería:
- Entre los 2 y 3 meses.
- Entre los 6 y 8 meses.
- Entre los 9 y 11 meses.
- Entre los 18 y 23 meses.
- Entre los 20 y 35 meses.
- 4 años.
¿Tienes niñas o niños menores de 6 años en casa con síntomas leves?
EPS Famisanar cuenta con una IPS de consulta prioritaria en Bogotá, donde un equipo de pediatras está disponible para brindar el mejor tratamiento ante síntomas respiratorios o gastrointestinales leves:
IPS SPLA – Sociedad Pediátrica de Los Andes
- Dirección: Cra. 48 #94-19, Bogotá.
- Contacto: PBX 601 6107242, extensiones 101 y 129 para citas.
- WhatsApp: 318 270 2761.
- Horario: lunes a sábado, de 8:00 a. m. a 5:00 p. m.
Importante: si tu hijo o hija presenta uno o más signos de alarma, no esperes a que abra la IPS de consulta prioritaria; acude de inmediato al servicio de urgencias más cercano.
Su salud está en tus manos
Cada hábito de cuidado, cada vacuna y cada consulta médica representa una oportunidad para proteger su vida.
Porque prevenir las enfermedades prevalentes, identificar la tos, atender la diarrea oportunamente y actuar frente a las enfermedades respiratorias, la otitis, el asma, la meningitis o las enfermedades eruptivas puede marcar la diferencia.
Su salud está en tus manos. ¡La salud de los más pequeños es nuestra prioridad!